domingo, marzo 26, 2006

Marató BCN 2006

Tras el vacío sufrido en 2005 la Maratón de Barcelona ha resucitado este año para colocarse al nivel que se merece. 2006 representará un antes y un después, el punto de partida que nos llevará a situar los 42 kilómetros de Barcelona a la altura de los de Londres, Paris o Nueva York. La organización estuvo a la altura de las circunstancias, convirtiendo la prueba en una fiesta ciudadana. Casi un 40% de corredores de fuera de Barcelona demostraban la expectación que ha generado esta cita atlética más allá de nuestras fronteras. En la línea de salida a los representantes locales de A Fons Perdut (Ricard, Jaume, Luichy, Fernando, Alejandro, Santi) se unieron amigos venidos del extranjero: Josetxo desde Lisboa; David, nuestro embajador en Chicago; y Bernardo, Manolo y Alexis, en representación del Cono Sur. En los momentos previos al comienzo de la prueba hubo algunos episodios de tensión: el servicio de guardarropía se abrió al público excesivamente tarde, con lo que se produjeron importantes colas y apenas hubo tiempo para calentar. Además, a pocos minutos para empezar la prueba, Ricard se dio cuenta de que se había dejado el chip, con lo que se tuvo que pegar una buena carrera hasta el parking, donde minutos antes, desesperado por la lentitud del guardarropa, había dejado su bolsa oculta bajo el coche de Jaume al más puro estilo "bomba-lapa". La salida fue bastante rápida. Por delante nos esperaba un recorrido sin desniveles excesivos que nos iba a llevar a través de los lugares más emblemáticos de la geografía urbana de Barcelona. Disfrutamos de tramos espectacularés como el descenso de la Avenida de Gaudí, con la Sagrada Familia al fondo, el paso bajo el Arco del Triunfo, la bajada por Portal del Angel o la travesía de la calle Ferrán. Sin embargo, otras zonas desmerecían el caracter turístico del circuito, como la segunda parte de Gran Vía. Como punto de mejora, en próximos años, la organización deberá procurar que en los puntos de avituallamiento haya más bebidas isotónicas, ya que en algunos de ellos a los corredores más lentos solo nos quedaba agua y nada con que reponer los electrolitos perdidos durante la marcha. La animación del publico fue bastante correcta, incrementándose según iba avanzando la mañana, aunque todavía nos queda mucho que aprender de ciudades como Londres, Nueva York, o incluso san Sebastián, donde el entusiasmo de un público volcado lleva a los atletas prácticamente en volandas hasta la meta. El avituallamiento en la zona de llegada también es un aspecto que será necesario mejorar en próximas ediciones. El calor añadió dureza a la prueba, pero, a pesar de ello, Bernardo (¡con un memorable 3:20!), Jaume y Santi fueron capaces de batir sus marcas personales. En este sentido consideramos un acierto la decisión de la organización de adelantar la prueba al primer domingo de marzo, ya que con un poco más de fresco se corre mucho mejor.

Para poner el broche de oro a la jornada, después de una ducha reparadora, nos dirgimos a la Barceloneta, al restaurante Can Majò, uno de los favoritos del ínclito Pepe Carvalho, donde, fieles a la tradición gastroatlética de A Fons Perdut, y con nuestras recién ganadas medallas colgadas del cuello, dimos cuenta de un sensacional arroz a banda con bogavante.

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